No me duele tu partida; me duele saber que ya no
tengo ganas de salir corriendo trás de tí.
No me duele el tiempo separados, ni la distancia,
y mucho menos la despedida; me duele que
ya no me harás falta.
No me duele aquel momento en que por fin de te dije
adiós; me duele que al ver el sol encontré un nuevo amor.
No me duele haber olvidado a qué saben tus labios;
me duele que en el camino del olvido haya aprendido a
hacer el amor.
Me duele que al dejar de dolerme, me haya
dolido alguien más...
Me duele que al volver a amar, comenzó
el verdadero dolor....
Al final de todo, me duele que ya no me duelas
más, porque triste y penoso, ese dolor impedía
que me doliera de verdad.
Me duele que ante tu partida, ya no me puedas
doler más.
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